La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –O puede que no -dijo Mr. Butler, y se sentó de improviso por segunda vez.
El tercer testigo al que llamó Sir Walter Cowdray fue el pequeño sacerdote católico, tan pequeño, comparado con los demás, que su cabeza apenas sobresalÃa del banquillo de los testigos, asique daba la impresión de que se estaba interrogando a un niño. Pero desdichadamente, a Sir Walter se le habÃa metido en la cabeza (es probable que por algunas ramificaciones de la religión profesada por su familia) que el padre Brown estaba de parte del prisionero, puesto que éste era extranjero, perverso y tenÃa sangre de negro. Por consiguiente, interrumpÃa constantemente al padre Brown cada vez que este pontÃfice orgulloso se disponÃa a explicar algo; le dijo que respondiera si o no y que se limitase a exponer los hechos sin jesuitismos. Cuando el padre Brown comenzó a decir, con toda su simplicidad, quién creÃa que era el hombre del pasaje, el fiscal le dijo que no querÃa conocer sus teorÃas.
–Una sombra oscura se vio en el pasaje, y usted dice que vio esa sombra oscura, muy bien, ¿qué sombra era ésa?.