La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Yo si lo creo -contestó el padre Brown-. La sangre fluye lenta o rápidamente, en un tipo vivo o muerto, y por millones de razones que jamás conoceremos. La sangre tendrá que manar de forma muy rara, o tendrá que correr hacia la cumbre del Matterhorn antes de que yo la considere un signo de que voy a verterla.
–El método -remarcó el otro- ha sido garantizado por algunos de los cientÃficos más importantes de América.
–¡Qué cientÃficos más sentimentales hay! – exclamó el padre Brown-. ¡Y cuánto más sentimentales son los cientÃficos americanos!. ¿Quién que no sea un yanqui puede pensar en probar algo con los latidos del corazón?. Deben de ser más sentimentales que un hombre que cree que una mujer se ha enamorado de él porque se ha ruborizado. Ésa es una prueba de la circulación de la sangre, descubierta por el inmortal Harvey, y una prueba muy comprometida.
–Pero seguramente -insistió Flambeau- podrÃa indicar algo en un sentido o en otro.