La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Mire, Usher -gritó aquel ser con el pañuelo rojo-, ya me estoy cansando. ¿No quiere ensayar conmigo ese juego del escondite?. A mà me trae sin cuidado. Ya verá lo que hago con su maquinaria. Manténgalo aquà por un instante y ya verá lo que ocurre. Reconozco que soy un hombre con empuje.
El eminente Usher contemplaba a aquel monstruo vociferante con una sorpresa que lograba amortiguar el resto de sus sentimientos. La conmoción visual le habÃa dejado los oÃdos sordos. Finalmente, presionó un timbre con violencia. Mientras el timbre sonaba con penetrante estridencia, la voz del padre Brown se escuchó suave pero clara.
–Quiero sugerir algo -dijo-, aunque parezca confuso. No conozco a este caballero, pero…, pero pienso que en realidad si le conozco. No, es usted el que lo conoce, naturalmente. Suena paradójico, ya sé.
–Reconozco que el cosmos se ha roto -dijo Usher, y cayó perplejo en el respaldo de su sillón.
–Mire aquà -vociferó el extraño, golpeando la mesa, aunque hablando con una voz misteriosa, ya que era comparativamente suave y racional, a pesar de su fuerte resonancia-. No le dejaré entrar, quiero…