La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Si -gruñó el Almirante-, y en dos de esos accidentes brutales en los que se basan las mitologÃas de la humanidad, en dos naufragios. Mi padre, cuando regresaba del Atlántico y ya se encontraba en esta costa, se estrelló contra las rocas de Cornualles. El barco de mi hermano se hundió, nadie sabe dónde, cuando regresaba de Tasmania. Jamás encontraron su cuerpo. Le digo que se trató de un accidente completamente natural, mucha gente murió con los Pendragon, y semejantes desastres se consideran normales entre los navegantes. No obstante, han encendido el fuego de la superstición, y la gente ve la torre en llamas por todas partes. Por eso digo que el asunto se arreglará en cuanto Walter regrese. La joven con la que está prometido tiene que venir hoy, pero como temÃa que cualquier retraso la asustarÃa le dije que no viniera hasta que yo se lo dijera. Pero es seguro que estará aquà esta noche, y entonces todo se disolverá en humo de tabaco. Romperemos esa vieja mentira como una botella de este vino. – Un vino muy bueno -dijo el padre Brown, levantando gravemente su copa-, pero como ve, un mal bebedor. Le pido sinceramente perdón.