La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Aún debe de estar en Inglaterra -observó Flambeau-, y muy bien escondido además. Le habrÃan encontrado en cualquier puerto aunque se hubiese blanqueado la cara.
–Ya ve, es un tipo listo -dijo apologéticamente el padre Brown-, y estoy seguro de que no se le ocurrirá blanquearse la cara.
–Entonces, ¿qué podrÃa hacer?.
–Creo que la oscurecerá -dijo el padre Brown.
Flambeau, apoyado e inmóvil en la balaustrada, sonrió y dijo:
–¡Pero, querido amigo!.
El padre Brown, apoyado del mismo modo, movió un dedo en la dirección de los cantantes con el rostro tiznado de negro que actuaban en la playa.