Bodas de Sangre
Bodas de Sangre Leonardo: Estuve con los medidores del trigo. Siempre entretienen.
Mujer: (Haciendo el refresco y muy tierna) ¿Y lo pagan a buen precio?
Leonardo: El justo.
Mujer: Me hace falta un vestido y al niño una gorra con lazos.
Leonardo: (Levantándose) Voy a verlo.
Mujer: Ten cuidado, que está dormido.
Suegra: (Saliendo) Pero ¿quién da esas carreras al caballo? Está abajo, tendido, con los ojos desorbitados, como si llegara del fin del mundo.
Leonardo: (Agrio) Yo.
Suegra: Perdona; tuyo es.
Mujer: (Tímida) Estuvo con los medidores del trigo.
Suegra: Por mí, que reviente. (Se sienta.) (Pausa)