Bodas de Sangre
Bodas de Sangre Voy a alumbrar las piedras. ¿Qué necesitas?
Mendiga:
Nada.
Luna:
El aire va llegando duro, con doble filo.
Mendiga:
Ilumina el chaleco y aparta los botones,
que después las navajas ya saben el camino.
Luna:
Pero que tarden mucho en morir. Que la sangre
me ponga entre los dedos su delicado silbo.
¡Mira que ya mis valles de ceniza despiertan
en ansia de esta fuente de chorro estremecido!
Mendiga: No dejemos que pasen el arroyo. ¡Silencio!
Luna: ¡Allí vienen!
(Se va. Queda la escena a oscuras.)
Mendiga:
¡De prisa! Mucha luz. ¿Me has oído?
¡No pueden escaparse!
(Entran el novio y mozo 1. La mendiga se sienta y se tapa con el manto.) Novio: Por aquí.
Mozo 1: No los encontrarás.