Bodas de Sangre
Bodas de Sangre Mendiga: (Despertándose) Espera... (Lo mira.) Hermoso galán. (Se levanta.) Pero mucho más hermoso si estuviera dormido.
Novio: Dime, contesta, ¿los viste?
Mendiga: Espera... ¡Qué espaldas más anchas! ¿Cómo no te gusta estar tendido sobre ellas y no andar sobre las plantas de los pies, que son tan chicas?
Novio: (Zamarreándola) ¡Te digo si los viste! ¿Han pasado por aquí?
Mendiga: (Enérgica) No han pasado; pero están saliendo de la colina. ¿No los oyes?
Novio: No.
Mendiga: ¿Tú no conoces el camino?
Novio: ¡Iré, sea como sea!
Mendiga: Te acompañaré. Conozco esta tierra.
Novio: (Impaciente) ¡Pero vamos! ¿Por dónde?
Mendiga: (Dramática) ¡Por allí!