Doña Rosita la soltera
Doña Rosita la soltera para las enamoradas.
ROSITA.—
Son celos el carambuco;
desdén esquivo, la dalia;
suspiros de amor, el nardo;
risa, la gala de Francia.
Las amarillas son odio;
el furor, las encarnadas;
las blancas son casamiento,
y las azules, mortaja.
SOLTERA 3ª.—
Madre, llévame a los campos
con la luz de la mañana,
a ver abrirse las flores
cuando se mecen las ramas.
(El piano hace la última escala y se para.)
TÍA.—¡Ay, qué preciosidad!
MADRE.—Saben también el lenguaje del abanico, el lenguaje de los guantes, el lenguaje de los sellos y el lenguaje de las horas. A mí se me pone la carne de gallina cuando dicen aquello:
Las doce dan sobre el mundo
con horrísono rigor;
de la hora de tu muerte
acuérdate, pecador.
AYOLA 1ª.—(Con la boca llena de dulce.) ¡Qué cosa más fea!