Mariana Pineda
Mariana Pineda (Vaga). ¡Quién sabe! (Lírica). Se le ha puesto la sonrisa casi blanca, como vieja flor abierta en un encaje. Ella debe dejar esas intrigas. ¡Qué le importan las cosas de la calle! Y si borda, que borde unos vestidos para su niña, cuando sea grande. Que si el Rey no es buen Rey, que no lo sea; las mujeres no deben preocuparse.
CLAVELA.
Esta noche pasada no durmió.
ANGUSTIAS.
¡Si no vive! ¿Recuerdas?… Ayer tarde… (Suena una campanilla alegremente). Son las hijas del Oidor. Guarda silencio. (Sale Clavela, rápida. Angustias se dirige a la puerta de la derecha y llama). Marianita, sal que vienen a buscarte.
ESCENA II
Entran dando carcajadas las Hijas del Oidor de la Chancillería. Vienen vestidas a la moda de la época, con mantillas y un clavel rojo en cada sien. Lucía es rubia tostada, y Amparo, morenísima, de ojos profundos y movimientos rápidos.
ANGUSTIAS.
(Dirigiéndose a besarlas, con los brazos abiertos). ¡Las dos bellas del Campillo por esta casa!
AMPARO.