Yerma
Yerma VIEJA. A ver. Yo me vuelvo loca por ver. Y a cuidar de mi hijo. El año pasado se mataron dos por una casada seca y quiero vigilar. Y, en último caso, vengo porque me da la gana.
MUJER 1 ¡Que Dios te perdone! (Entran.)
VIEJA. (Con sarcasmo.) Que te perdone a ti.
(Se va. Entra María con la muchacha 1)
MUCHACHA I. ¿Y ha venido?
MARÍA. Ahí tienen el carro. Me costó mucho que vinieran. Ella ha estado un mes sin levantarse de la silla. Le tengo miedo. Tiene una idea que no sé cuál es, pero desde luego es una idea mala.
MUCHACHA I Yo llegué con mi hermana. Lleva ocho años viniendo sin resultado.
MARÍA. Tiene hijos la que los tiene que tener.
MUCHACHA I. Es lo que yo digo. (Se oyen voces)
MARÍA. Nunca me gustó esta romería. Vamos a las eras, que es donde está la gente.
MUCHACHA I El año pasado, cuando se hizo oscuro, unos mozos atenazaron con sus manos los pechos de mi hermana.
MARÍA. En cuatro leguas a la redonda no se oyen más que palabras terribles.
MUCHACHA I Más de cuarenta toneles de vino he visto en las espaldas de la ermita.
MARÍA. Un río de hombres solos baja por esas sierras.