Yerma
Yerma YERMA. Nunca salgo.
JUAN. Estás mejor aquÃ.
YERMA. SÃ.
JUAN. La calle es para la gente desocupada.
YERMA. (SombrÃa.) Claro.
(El Marido sale y Yerma se dirige a la costura, se pasa la mano por el vientre, alza los brazos en un hermoso bostezo y se sienta a coser.)
¿De dónde vienes, amor, mi niño?
«De la cresta del duro frÃo.»
(Enhebra la aguja)
¿Qué necesitas, amor, mi niño?
«La tibia tela de tu vestido.»
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!
(Como si hablara con un niño.)
En el patio ladra el perro,
en los árboles canta el viento.
Los bueyes mugen al boyero
y la luna me riza los cabellos.
¿Qué pides, niño, desde tan lejos?
(Pausa)
«Los blancos montes que hay en tu pecho.»
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!
(Cosiendo)
Te diré, niño mÃo, que sÃ.
