Yerma
Yerma MACHO
¡Que se queme la danza
y el cuerpo reluciente
de la limpia casada!
(Se van bailando con son de palmas y música. Cantan.)
El cielo tiene jardines
con rosales de alegría:
entre rosal y rosal,
la rosa de maravilla.
(Vuelven a pasar dos muchachas gritando. Entra la vieja alegre.)
VIEJA. A ver si luego nos dejáis dormir. Pero luego será ella. (Entra Yerma.) ¿Tú?
(Yerma está abatida y no habla.) Dime ¿para qué has venido?
YERMA. No sé.
VIEJA. ¿No te convences? ¿Y tu esposo?
(Yerma da muestras de cansancio y de persona a la que una idea fija le oprime la cabeza.)
YERMA. Ahí está.
VIEJA. ¿Qué hace?
YERMA Bebe. (Pausa. Llevándose las manos a la frente) ¡Ay!
VIEJA Ay, ay. Menos ¡ay! y mas alma. Antes no he querido decirte, pero ahora, sí.
YERMA. ¡Y qué me vas a decir que ya no sepa