Cranford
Cranford La señorita Betty Barker era hija del antiguo clérigo que oficiaba en Cranford en tiempos del señor Jenkyns. Ella y su hermana se habían situado bien como doncellas y habían ahorrado dinero suficiente para poner un taller de sombrerería de señora, frecuentado por las damas de la vecindad. Lady Arley, por ejemplo, a veces les daba el patrón de una vieja gorra suya que las señoritas Barker copiaban inmediatamente y hacían circular entre la élite de Cranford. Digo la élite porque las señoritas Barker habían adoptado los hábitos de la población y se vanagloriaban de sus «relaciones aristocráticas». No vendían las gorras y cintas a nadie que careciera de linaje. Muchas esposas e hijas de campesinos salían enfurruñadas de la selecta sombrerería de las hermanas Barker y preferían ir al bazar, donde las ganancias que les proporcionaba el jabón tosco y el azúcar humedecido permitían al propietario ir a Londres (a París, decía antes, hasta que descubrió que sus clientes eran demasiado patrióticos y Johnbullistas[16] para llevar lo mismo que los Mounseers[17]), donde, como solía decir a sus parroquianos, no hacía ni ocho días que la reina Adelaida había hecho acto de presencia con una gorra adornada con cintas amarillas y azules y había recibido el elogio del rey Guillermo por lo favorecedor que resultaba su tocado.