Cranford
Cranford EL SIGNOR BRUNONI
Poco después de los acontecimientos que he referido en el capítulo anterior, me vi obligada a regresar a casa por la enfermedad de mi padre y en la inquietud por él olvidé pensar durante un tiempo cómo seguirían mis amigas de Cranford y si lady Glenmire se habría acostumbrado a la monotonía de la larga visita en casa de su cuñada, la señora Jamieson. Cuando mi padre recuperó un poco las fuerzas le acompañé a la orilla del mar; así pues, durante la mayor parte de aquel año no sólo me sentí desterrada de Cranford, sino que también me vi privada de la oportunidad de oír por casualidad alguna noticia de mi querida ciudad.
