Cranford
Cranford Cuando finalizó la ceremonia, me levanté para marcharme, pero cada una de ellas dio muestras de querer hablar conmigo en privado. La señorita Pole me retuvo en la sala para explicarme por qué, en ausencia de la señora Jamieson, había tomado las riendas de aquel «movimiento», como le placía llamarlo, y también para informarme de que había oído de buena tinta que la señora Jamieson regresaba a casa muy disgustada con su cuñada, quien debería regresar aquella misma tarde, según creía, a Edimburgo. Como es natural, aquella noticia no podía comunicarla en presencia de la señora Fitz-Adam, sobre todo porque la señorita Pole se decantaba por creer que el compromiso de boda de lady Glenmire con el señor Hoggins no podría resistir la indignación de la señora Jamieson. Mi entrevista con la señorita Pole concluyó tras algunas preguntas respecto a la salud de la señorita Matty.