Cranford
Cranford UN FELIZ RETORNO
Cuando dejé a la señorita Matty en Cranford, todo estaba perfectamente arreglado para su comodidad, e incluso habíamos logrado que contase con la aprobación de la señora Jamieson para vender té. Ella, el oráculo, tardó varios días en considerar si con ello la señorita Matty perdería el derecho a gozar de los privilegios sociales de Cranford. Sospecho que en la respuesta que dio por fin influyó ligeramente la idea de mortificar a lady Glenmire. Hela aquí: si una mujer casada adopta el rango de su esposo según las estrictas leyes de la precedencia, una mujer soltera conserva la posición social que ocupaba su padre. Así pues, Cranford podía visitar a la señorita Matty; y, permitido o no, tenía la intención de visitar a lady Glenmire.
