Cuentos goticos
Cuentos goticos Una noche terrible, poco después de que empezase el año nuevo, en que había una capa de nieve densa y profunda y seguía nevando (tanto que cegaba a cualquiera que estuviese a la intemperie), se oyó un ruido fuerte y violento y por encima de todo la voz del señor maldiciendo y jurando atrozmente, los gritos de una niña pequeña, el desafío orgulloso de una mujer furiosa, el sonido de un golpe y un silencio profundo, ¡y gemidos y llantos alejándose por la ladera! El señor llamó luego a todos los sirvientes de la casa y les dijo, con juramentos atroces y palabras más atroces aún, que su hija se había deshonrado y que la había echado de casa, a ella y a su hija, y que si alguno le prestaba ayuda o le daba comida o cobijo él rezaría para que no pudiese entrar nunca en el cielo. Y la señorita Grace estuvo a su lado todo el tiempo, pálida y quieta como una piedra. Y, cuando el señor acabó de hablar, ella exhaló un gran suspiro, como para indicar que había terminado su tarea y había conseguido su propósito. Pero el señor no volvió a tocar el órgano y murió aquel mismo año, ¡y no es de extrañar! Porque, al día siguiente de aquella noche espantosa, los pastores que bajaban la ladera de los páramos encontraron a la señorita Maude sentada bajo los acebos, sonriendo enloquecida y meciendo a una niña muerta que tenía una marca terrible en el hombro derecho.