Cuentos goticos
Cuentos goticos —¡Ay! ¡Kate, Kate! Si hubiese tenido más juicio para aconsejarte mejor, no serÃas ahora una exilada aquà en Bruselas, apartándote de todos los ingleses por si conocen tu historia.
Yo vi la Casa Blanca hace menos de un mes; estaba en alquiler, puede que por vigésima vez desde que la ocupó el señor Higgins. Pero en Barford aún persiste la tradición de que hubo un tiempo en que vivió allà un salteador de caminos y que amasó fabulosos tesoros; y que aquella riqueza mal ganada aún sigue emparedada en alguna cámara oculta, aunque nadie sabe en qué parte de la casa.
¿Se convertirá alguno de ustedes en su inquilino e intentará descubrir ese misterioso gabinete? Puedo facilitar la dirección exacta al lector que lo desee.