Cuentos goticos
Cuentos goticos Por la tarde, sacaron como de costumbre al padre anciano que he mencionado para que tomara el sol, y su hijo y su nuera se fueron a la siega. Pero, cuando regresaron a casa al oscurecer, el padre paralítico había desaparecido… ¡se había ido! Y no volvió a saberse nada de él. La anciana que contó esta historia dijo, con la tranquilidad que caracterizaba siempre la sencillez de su relato, que se habían llevado a cabo todas las indagaciones que su padre podía hacer y que no se había aclarado nada. Nadie había visto nada extraño en el pueblo; aquella tarde no se había cometido en el domicilio del hijo ningún pequeño robo para el que el anciano pudiese haber supuesto un obstáculo. El hijo y la nuera (célebre también por la atención que prestaba al padre desvalido) habían estado todo el tiempo en el campo con los demás vecinos. En suma, nunca se explicó el misterio; y el hecho dejó una impresión dolorosa en el ánimo de muchos.
Estoy segura de que la policía de investigación habría aclarado todos los hechos relacionados con el suceso en una semana.