Hijas y esposas
Hijas y esposas A Molly aquellas palabras la dejaron un poco perpleja, pero no tardó en dejar de pensar en ello. También era una decepción para ella no conocer a ese joven guapo e inteligente, el héroe de su madre. De vez en cuando, sus fantasías de jovencita se imaginaban cómo sería; cómo habría cambiado el adorable muchacho del dibujo que había en la salita de la señora Hamley en los diez años transcurridos desde que le hicieran el retrato; si leería poesía en voz alta; si leería sus propios poemas. Sin embargo, pronto olvidó su decepción en las interminables labores femeninas de cada día; sólo la recordó al despertar a la mañana siguiente, bajo la forma de un algo inconcreto que no era tan agradable como había previsto, y que fue desterrado como motivo de pesar. Pasaba sus días en Hamley entregada a los pequeños deberes propios de una hija, de haber tenido una los señores de la casa. Preparaba el desayuno para el solitario hidalgo, y le habría subido gustosa el suyo a la señora Hamley, pero eso era cosa de su marido, quien se reservaba esa labor celosamente. Le leía al señor Hamley las noticias de letra más pequeña, artículos sobre la ciudad, finanzas y el mercado del maíz. Paseaba con él por los jardines, y cogían flores para engalanar el salón antes de la señora Hamley bajara. Y luego hacía compañía a esta última cuando paseaba en carruaje; leían poesía y literatura ligera en el saloncito de la primera planta. Ahora ya jugaba muy bien a la brisca, y, a poco que se esforzara, era capaz de derrotar a su anfitrión. Además de todo esto, podía ocupar el tiempo por su cuenta. Practicaba una hora diaria en el piano de cola del solitario salón, pues se lo había prometido a la señorita Eyre. Y había descubierto la biblioteca, y quitaba las pesadas barras de los postigos si se le había olvidado a la doncella, y subía la escalerilla, se sentaba en los peldaños y pasaba una hora seguida inmersa en algún clásico de la literatura inglesa. Los días de verano se le hacían cortos a esta feliz muchacha de diecisiete años.