Hijas y esposas
Hijas y esposas EL señor Gibson creÃa que Cynthia Kirkpatrick regresarÃa a Inglaterra para la boda de su madre; pero no era ésa la intención de la señora Kirkpatrick. No era lo que comúnmente se llama una mujer decidida; pero evitaba las cosas que le desagradaban, e intentaba hacer, o tener, lo que le gustaba. Y aunque al tocar el tema de cuándo y cómo serÃa la boda habÃa escuchado en silencio cómo el señor Gibson le proponÃa que las damas de honor fueran Molly y Cynthia, habÃa intuido lo desagradable que serÃa que su joven hija, al acompañarla al altar, eclipsara su belleza ya un tanto ajada; y, a medida que los planes para la boda se iban concretando, cada vez veÃa más razones que hacÃan aconsejable que Cynthia se quedara tranquilamente en la escuela de Boulogne.
