La prima Phillis
La prima Phillis —Qué no tiene que hacer serÃa más exacto. Reza sus oraciones a solas en el dormitorio; toca la campana grande para que los hombres ordeñen las vacas; despierta a Betty, nuestra doncella. La mitad de los dÃas da de comer a los caballos antes de que se levante Jem, el hombre que los cuida; ya es muy mayor, y mi padre no quiere molestarlo. Echa una ojeada a los terneros, y a los lomos, cascos, arreos, forraje y grano de los caballos antes de que salgan al campo. Muchas veces tiene que poner trallas nuevas a los látigos del arado. Se asegura de que hayan dado de comer a los cerdos; examina los cubos de comida; anota los vÃveres para hombres y bestias y después hace el pedido; y también se ocupa del combustible. Y luego, si le queda un poco de tiempo libre, entra en casa y lee conmigo… pero sólo en inglés (dejamos el latÃn para las tardes, y asà podemos disfrutar de él). Después llama a los hombres para que desayunen, y corta el pan con queso de los niños, y vigila que llenen sus botellas de madera, y los manda a trabajar. Para entonces ya son las seis y media, y desayunamos. Ahà está mi padre —exclamó, señalándome a un hombre en mangas de camisa, una cabeza más alto que los otros dos con quienes trabajaba.