Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia En 1863 aparece la última novela larga que Gaskell publicaría en vida, Los amores de Sylvia, a la que siguen varias novelas cortas -My Lady Ludlow, La prima Filis y La bruja Lois-, hasta llegar a la que sería su obra más importante, Hijas y esposas, que no apareció como libro más que póstumamente, en 1866. Se trata de una novela extensa y ambiciosa, en la que Gaskell despliega todo su saber humano y literario para dibujar un alegato a favor de la razón y la inteligencia en oposición a la pasión y los sentimientos, y donde disfraza de novela romántica una narración de ideas y de iniciación, en la que el crecimiento espiritual y físico de Molly Gibson crea uno de los grandes personajes de la era victoriana. De ella Henry James afirmaría: «Pocas veces encontramos una historia de construcción tan delicada, tan elaborada, tan artística, tan veraz y rigurosa».
Reivindicada en los últimos años como una de las autoras más infravaloradas de su tiempo, Elizabeth Gaskell no es tan solo, como han dicho algunos críticos, el eslabón entre Jane Austen y George Eliot, sino que ocupa un lugar propio y destacado por la veracidad de su invención y su meticulosidad a la hora de construir la trama, y la modestia de su carácter y la sutileza de su intelecto se reflejan en una prosa que sabe narrar, observar y analizar en detalle las reacciones y sentimientos.
