Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia 39
CONFIDENCIAS
Fue el mismo verano en que la señora Brunton visitó a su hermana Bessy, un poco después.
Bessy estaba casada con un granjero pasablemente adinerado que vivía a una distancia casi equidistante de Monkshaven y Hartswell, pero, por arraigada costumbre y conveniencia, los Dawson llevaban sus productos al mercado de esta última población, así que Bessy muy rara vez veía a sus antiguos amigos de Monkshaven.
Pero la señora Brunton era una persona demasiado extrovertida para no expresar siempre sus deseos y salirse con la suya. No le apetecía, afirmaba, hacer un viaje tan largo solo para ver a Bessy y su marido, y no saludar a sus antiguos conocidos de Monkshaven. También podría haber añadido que su nueva capota y capa poco lucirían si no los exhibía entre aquellos que, conociéndola con el nombre de Molly Corney, y habiendo sido menos afortunados que ella en el matrimonio, la mirarían con estupefacta admiración, si no con envidia.
De modo que, un día, la carreta que utilizaban los Dawson para ir al mercado depositó a la señora Brunton, con toda su ostentación, ante la tienda de la plaza del mercado, sobre la que los nombres de Hepburn y Coulson aún proclamaban su sociedad.
