Mary Barton
Mary Barton Trata con cariño a quienes tanto han sufrido,
no te mofes de sus planes y esperanzas,
aunque te parezcan sueños y absurdas fantasías.
Puede que en la implacable escuela de la vida hayan aprendido
algo que no enseñan las teorías
y, si se equivocan, trátalos con cariño
y espera que salgan de su error y reza:
«¡Danos la luz y guía que necesitamos!».
Love Thoughts
Una tarde de domingo, unas tres semanas después de aquella triste noche, Jem Wilson se vistió con el ostensible propósito de visitar a John Barton. Se puso, claro está, el traje de los domingos, su cara relucía de tanto frotarla, se había peinado y repeinado el cabello negro delante del espejo de casa, y en el ojal llevaba un narciso (en Lancashire los llaman con el bonito nombre de «dulce Nancy») con la esperanza de que pudiera gustarle a Mary y así tener ocasión de regalárselo.
