Mary Barton
Mary Barton Una vida de excesos nos espera,
para ellos una vida de privaciones,
para nosotros las anchas y populosas calles
¡para ellos insalubres rincones, oscuras buhardillas
y sótanos donde nadan las ratas!
Para nosotros verdes senderos cubiertos de rocío,
¡para ellos oscuras callejas cubiertas de mugre!
No fuimos nosotros quienes les condenamos a tantas penurias
Dios hizo ricos a unos y pobres a otros… así que ¿de qué se quejan?
SEÑORA NORTON, Child of the Islands[33]
La tarde siguiente cayó una lluvia cálida, continua y tamborileante… justo la lluvia necesaria para que broten las flores. Aunque en Manchester, donde, ¡ay!, no hay flores, la lluvia tenía un efecto lúgubre y descorazonador; las calles estaban sucias y húmedas, los aleros de las casas estaban sucios y húmedos y la gente estaba sucia y húmeda. De hecho casi todo el mundo procuraba quedarse bajo techo y en las plazuelas empavesadas reinaba un peculiar silencio.
