Mary Barton
Mary Barton ¡Conoce la tentación antes de juzgar el crimen!
Mira este árbol: era verde, bello y airoso;
¡y ahora, quitando unos pocos brotes, está seco y podrido!
No conoces la causa. Hace poco,
un roble que había al lado y con el que sus raíces se enlazaban
al caer las arrancó con tan cruel fuerza,
que, aunque volvimos a taparlas con cuidado,
su belleza se marchitó y languideció.
Si pudiésemos atisbar el corazón humano,
cuántas veces el rostro arrasado que contemplamos
hallaría su explicación en las fibras destrozadas y sangrantes
de un corazón demasiado confiado cuyas lágrimas apenadas
sería vergonzoso culpar o despreciar.
Street Walks[55]
El mes pasó; la luna de miel de los recién casados; la exquisita convalecencia de «la madre viva de un niño vivo»; «los primeros y oscuros días de la nada[56]» de la viuda y los que guardan luto por los niños; la época de penitencia, de arduos trabajos, y de confinamiento solitario para el tembloroso, desesperanzado y humillado preso.
