Mary Barton
Mary Barton Actos que debía ocultar y no oculté,
y que, en mi confusión, no sé
si sufrí o cometí,
pues todo parecía culpa, remordimiento y pesar.
COLERIDGE[76]
Dejé a Mary angustiada por tristes pensamientos la noche de ese mismo jueves que llevó tanta aflicción al umbral del señor Carson. La joven pasó la noche dando vueltas inquieta en la cama, tratando de librarse de las ideas que la obsesionaban y deseando que llegara la luz del día para poder ocuparse con algo. Pero, justo al amanecer, se tranquilizó un poco y se sumió en un profundo sueño que duró hasta muy entrada la mañana, cuando la despertó la luz que entraba en la habitación.
Se vistió a toda prisa y oyó el reloj de la iglesia vecina dar las ocho. Era demasiado tarde para hacer lo que había pensado (ir a interesarse por Alice y volver a informar a Margaret), así que fue a contarle a esta última su cambio de planes y explicarle los motivos. Al entrar en la casa encontró a Job muy apesadumbrado. Le explicó por qué había ido a verles.
—¡Ay, niña! Margaret se ha ido a casa de los Wilson hace un par de horas. ¡Sí! Ya sé que dijiste que irías tú a verlos, pero no podía conciliar el sueño y se ha marchado muy temprano.
