Mary Barton
Mary Barton Vi dónde yacía rígido y frío
al pie del patíbulo
y todos lo señalaban con el dedo y decían:
«¡Ahí es donde murió por ti!».
¡Oh, corazón lacrimoso! ¡Oh, corazón sangrante!
¿Qué inspira ahora tu piedad?
¡Borra de sus ojos esa mirada sombría y
ese sudor mortal de su semblante!
The Birtle Tragedy
Solo la moribunda Alice conservó la paz en aquella casa.
Pero Mary no sabía nada de lo ocurrido aquella tarde; y se alegró al respirar un poco de aire fresco cuando se apresuró en salir de casa de la señorita Simmonds para ir a casa de los Wilson. El mero cambio de ambiente, de estar encerrada a salir al aire libre, pareció alterar el curso de sus pensamientos. Se olvidó un poco del terrible suceso que la había obsesionado todo el día, le preocuparon menos los reproches de sus compañeras; la antigua mezcla de cariño y comprensión que Alice siempre le había ofrecido le hizo pensar que, incluso ahora, su sola presencia física reconfortaría y tranquilizaría a quienes estaban tan afligidos, por muy cambiada, ausente e inconsciente que estuviese.
