Mary Barton
Mary Barton Un temor anhelante anidaba en su mirada,
como si acabara de presenciar una calamidad;
como si la vanguardia de las nubes aciagas
hubiese agotado su maldad, y la hosca retaguardia
se aprestase con resonante estruendo.
KEATS, Hiperión[86]
Nada más quedarse sola, Mary atrancó la puerta y cerró los postigos de las ventanas, hasta entonces solo veladas por las cortinas que había corrido a toda prisa cuando encendió la palmatoria al entrar Esther.
Lo hizo con los labios apretados y con la misma expresión pétrea que había adoptado su rostro al ver por primera vez el papel. Luego se sentó a pensar un instante; se levantó enseguida, subió con decisión las escaleras, pasó por delante de su cuarto y entró en el dormitorio de su padre. ¿Qué era lo que había ido a buscar allí?
Tengo que decirlo; necesito poner en palabras el terrible secreto que, según creía, le había revelado aquel trocito de papel.
Su padre era el asesino.
