Mary Barton
Mary Barton Como un cascarón en el océano
la vida flota sobre la muerte;
por encima, por debajo y en torno a ella
acecha el peligro en cada aliento.
Solo te separa de la tumba
una frágil tabla
agitada por las olas inquietas,
juguete de la caprichosa tormenta.
Por muy despejado que esté el cielo
y por tranquila que parezca la mar
siempre ha de temer el naufragio
quien por la vida viaje.
RÜCKERT[94]
Los lunes por la mañana, los primeros trenes a Liverpool iban abarrotados de abogados, procuradores, demandantes, acusados y testigos que acudían a las sesiones de los tribunales. Eran una multitud variopinta, cada cual con un motivo de preocupación diferente en el fondo del corazón; aunque, en fin, eso es como no decir nada, pues todos pasamos igual por la vida y cada uno de nosotros tiene un temor y una esperanza desde la infancia hasta el día en que morimos. Entre los pasajeros se encontraba Mary Barton con un vestido azul y un horrible chal de tela escocesa.
