Mary Barton
Mary Barton ¡Una lámina de agua y un mar agitado,
un viento que sopla
hincha las velas blancas y rumorosas
e inclina el gallardo mástil!
Inclina, muchachos, el gallardo mástil
mientras, libre como un águila,
el barco navega y deja
a sotavento a la vieja Inglaterra.
ALLAN CUNNINGHAM[100]
Mary no había entendido que Charley no iba a acompañarla. De hecho, ni siquiera lo pensó hasta que reparó en su ausencia cuando el bote se alejaba del embarcadero y recordó que no le había agradecido su amable ayuda; y la falta de aquel amigo a quien había conocido hacía apenas una hora aumentó su sensación de soledad.
El bote se abrió paso entre el laberinto de barcos anclados en el muelle, chocando con uno, apartándose de otro a fuerza de remos y pasando a la sombra de un tercero, hasta que por fin llegó al centro del río, lejos de ambas orillas, y las imágenes y los sonidos de tierra se perdieron en la distancia.
Y luego vino una especie de pausa.