Mary Barton
Mary Barton Y pensar
que toda esta larga e interminable noche,
que he pasado pensando en solo dos palabras:
«¡Culpable!» «¡No culpable!»,
ha pasado desapercibida para muchos
felices durmientes que soñaban
con luminosos amaneceres… o, mejor aún,
se sumían en el olvido mientras respiraban profundamente.
¡Qué imágenes de la muerte tan desalentadoras
desfilaban ante mis ojos!
WILSON[103]
Y, entretanto, ¿dónde estaba Mary?
¡Cuánto habría aliviado a Job poder verla! Estaba preocupadísimo por ella, y muchas veces a lo largo de la noche se reprochó su debilidad por haber cedido a la obstinación de la joven, cuando insistió en ser ella la que fuese a buscar a Will.
Al igual que Job, esa noche Mary no durmió en una cama, pero se hallaba bajo un techo respetable, y entre gente amable, aunque ruda.
