Mary Barton
Mary Barton No temas ya el calor del sol,
ni la cólera del furioso invierno;
cumplida está tu misión en este mundo,
has vuelto a casa y cobrado tu recompensa.
Cimbelino[108]
Mientras el día y la noche deleitarnos puedan,
o la naturaleza nos conceda sus placeres,
mientras las alegrías conmuevan mi alma,
por ti y solo por ti viviré:
cuando el siniestro enemigo de la alegría
se interponga entre nosotros para separarnos,
la mano de hierro que rompa nuestro vínculo
quebrará mi dicha y mi corazón.
BURNS[109]
