Mary Barton
Mary Barton El primer día vacío,
el último lleno de angustias y peligros.
BYRON[115]
Aunque Mary apenas era consciente de sus pensamientos y lo que había informado su alma había sido más una especie de instinto secreto que el resultado de un proceso de razonamiento, hacía un tiempo (concretamente desde que volvió de Liverpool) que tenía la intuición de que su padre no ansiaba otra cosa que la muerte.
Había visto que su Conciencia había infligido una herida mortal en su cuerpo terrenal y no se atrevía a preguntar a la infinita misericordia divina qué Vida Futura le esperaba.
Aunque al principio el golpe la dejó aturdida y desolada, en cuanto recobró las fuerzas necesarias para meditarlo y considerarlo un poco, Mary se resignó humildemente; y el lector puede estar seguro de que no le faltaron ni el tierno amor de Jem ni la lástima y la comprensión de Margaret y Job para consolarla por haberse quedado sin familia en el mundo.
No se interesó ni preguntó por los discretos preparativos que se hicieron para el funeral. Se puso en manos de sus amigos con la confianza de una niña pequeña; feliz de que nada perturbara los recuerdos y ensoñaciones que le llenaban los ojos de lágrimas; éstas caían en silencio por sus pálidas mejillas.
