Mary Barton
Mary Barton ¡Rózanos con levedad, amable Tiempo!
No tenemos alas orgullosas ni voladoras,
nuestra ambición y nuestro contento
se basa en cosas sencillas;
somos viajeros humildes
en el océano insondable de la vida.
¡Rózanos con levedad, amable Tiempo!
BARRY CORNWALL[118]
Pocos días después de celebrarse el funeral de John Barton, se ultimaron los preparativos para el nombramiento de Jem en Toronto y se fijó la fecha para su partida. Debía producirse casi de inmediato, aunque quedaban muchas cosas por hacer, entre ellas eliminar un gran obstáculo: la oposición que Mary y Jem esperaban de la señora Wilson, a quien todavía no habían hablado de sus planes.
Ambos querían que su hogar continuara siendo también el de Jane Wilson, pero temían que sus objeciones a trasladarse a otro país fueran invencibles. Por fin, Jem aprovechó una noche particularmente plácida en que estaba con su madre justo antes de irse a dormir para sacar a colación el asunto, y para su sorpresa aceptó de buena gana su propuesta de que los acompañara.
