Norte y sur
Norte y sur —Es muy probable —dijo la señora Thornton, en tono cortante y disgustado—. Yo simplemente creÃa que como forasteros recién instalados en una ciudad que ha alcanzado renombre en el paÃs por el carácter y el progreso de su peculiar industria, se habrÃan interesado por alguno de los lugares en los que se desarrolla; lugares únicos en el reino, según me han informado. Si la señorita Hale cambia de idea y se digna manifestar curiosidad por las manufacturas de Milton, quiero que sepa que le facilitaré con mucho gusto la admisión a los talleres de estampado, de tejido o de las operaciones más simples de hilado que se realizan en la fábrica de mi hijo. Creo que todos los adelantos de la maquinaria pueden verse allà a la perfección.
—Cuánto me alegro de que no le gusten las fábricas y las manufacturas y todo ese tipo de cosas —dijo Fanny casi en un susurro, cuando se levantó para acompañar a su madre, que se estaba despidiendo de la señora Hale con rÃgida dignidad.
—Creo que me gustarÃa estar al corriente de todo si estuviera en su lugar —dijo Margaret discretamente.