Norte y sur
Norte y sur Margaret sintió un extraño ahogo en el pecho que le impidió responder. «Oh —pensé—, ojalá fuera hombre y pudiera ir a obligarle a expresar su desaprobación y decirle sinceramente que sé que la merezco. Resulta duro perder su amistad precisamente cuando habÃa empezado a sentir su valor. ¡Qué cariñoso fue con la querida mamá! Me gustarÃa que viniera aunque sólo fuera por ella y asà al menos sabrÃa lo poco que me considera».