Norte y sur
Norte y sur Reencuentro
¡Ánimo, corazón valeroso! Fuerza y serenidad.
Dominaremos descaro, burla y curiosidad,
que no aparezca ninguna señal indicadora.
Ella siempre ha sido, es y será encantadora[92].
Era un caluroso atardecer de verano. Edith acudió al dormitorio de Margaret, la primera vez por costumbre, y la segunda vestida para la cena. Primero no encontró a nadie. Luego encontró a Dixon preparando el vestido de Margaret sobre la cama, pero Margaret no había llegado. Edith no podía estarse quieta.
—¡Por favor, Dixon! Esas flores azules horrorosas con ese vestido de color oro viejo no. ¡Vaya un gusto! Espera un momento que voy a buscar unos capullos de granado.
—No es de color oro viejo, señora. Es amarillo claro. Y el azul siempre ha combinado con el amarillo claro.
Pero Edith había vuelto con las flores encarnadas antes de que Dixon acabara de protestar.
