Ruth
Ruth Ruth escuchó al señor Benson, aunque no estaba segura de haber asimilado su argumentación. Simplemente reconoció que la comprendÃa mejor que la señorita Benson quien una vez más trató de que apreciara el regalo resaltando sus atributos.
—Haré lo que me pide —dijo después de una pequeña pausa de reflexión—. ¿Podemos cambiar de conversación?
El señor Benson se percató de que el estado de ánimo de su hermana no congeniaba especialmente con el de Ruth, del mismo modo que el razonamiento de Ruth no encajaba con el de la señorita Benson. Asà que, dejando a un lado su intención de retomar sus obligaciones, aquellas que creÃa de vital importancia cuando entró en la cámara (pero que principalmente se referÃan a sà mismo), permaneció durante más de una hora en el saloncito, suscitando el interés de las mujeres con argumentos muy distantes de aquello que las habÃa enfrentado. Cuando finalmente las dejó, estaban serenas y tranquilas.