Ruth
Ruth —Oh, era un gran caballero de Londres que conoció a la señorita Benson durante un viaje que hizo a la ciudad y quedó prendado de su gracioso aspecto, hasta el punto de pedir su mano. La señorita Faith, sin embargo, le rechazó argumentando que no podía abandonar al patrón Thurstan, dado que él nunca podría contraer matrimonio. Pero cuando el señor Harding se fue, quedó consumida por el dolor. Permaneció junto al patrón Thurstan, pero yo la veía llorar, aunque nunca le he dicho nada, convencida de que le olvidaría pronto y que entonces se alegraría de haber actuado correctamente. Pero no tengo derecho alguno de airear las intimidades de la señorita Benson. Será mejor que le hable de mis novios, o de la cena que es la mayor hazaña que he realizado en toda mi vida. Siempre he pensado que un londinense nunca admitiría que las personas del campo somos capaces de hacer bien las cosas, y palabra de honor, que con aquella cena le dejé de piedra. Aún no estoy segura de que a día de hoy, sepa si aquello que cenó era pescado, carne o pollo. ¿Quiere que le cuente cómo lo hice?
Pero Ruth le respondió que prefería escuchar la historia de sus pretendientes, con gran decepción por parte de Sally, que consideraba aquella cena, como su mayor éxito.