Ruth

Ruth

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su vida estaba plenamente dedicada a su hijo. A menudo temía amarlo en exceso —más de cuanto amaba al mismo Dios— y sin embargo se resistía a rezar para que este amor disminuyera. De noche, sin embargo —en lo más profundo y silencioso de la noche, mientras brillaban las estrellas escoltando a su Rizpá[74]—, se arrodillaba junto a la cama de su hijo para decirle a Dios, aquello que os acabo de relatar, que temía amarlo demasiado, pero que no podía ni quería amarlo menos. Le hablaba de su tesoro como no habría podido hacerlo con ningún amigo terrenal. Y así, inconscientemente, el amor por su hijo hizo crecer su amor por Dios, el Omnisciente que leía en su corazón.

Ya fuera por superstición —me atrevería a decir que así era— o por devoción, Ruth no se acostaba nunca sin pronunciar, dirigiendo una última mirada a su hijo, las siguientes palabras: «Hágase Tu voluntad». Y aunque temblaba y sentía escalofríos por el infinito terror que le infundía el gran abismo que comprende la voluntad divina, sentía que gracias a aquellas palabras que, cada noche, después de haber asimilado su trascendencia, rechazaba consternada, estaba más segura de que a la mañana siguiente su tesoro se despertaría sonrosado y radiante, como si los ángeles de Dios hubieran velado por él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker