Ruth
Ruth Hermano y hermana estaban sentados junto a un ardiente fuego navideño; Jemimah tenÃa en la mano un viejo periódico para protegerse de la intensa luz. Hablaban de cosas de familia, cuando durante una pausa, Jemimah que ojeaba el diario, se detuvo al leer el nombre de un gran actor que recientemente habÃa interpretado a un personaje de un drama de Shakespeare. La crÃtica del periódico era buena y enfervorizó su corazón.
—¡Cómo me gustarÃa ir al teatro! —exclamó.
—¿De verdad? —dijo el hermano con total indiferencia.
—¡SÃ, por supuesto! ¡Escucha! —y comenzó a leer un fragmento de la crÃtica.
—Estos periodistas son capaces de sacar un artÃculo de cualquier cosa —dijo bostezando—. A ese actor le he visto yo, es bueno pero para nada justifica tanto alboroto.
—¿Tú? ¿Lo has visto…? ¿Has ido al teatro, Richard? Oh, ¿por qué no me lo habÃas dicho? ¡Dime! ¿Por qué no lo has mencionado nunca… en tus cartas?
En su rostro se dibujó una abyecta sonrisa.
—¡Oh! En un principio te sorprende bastante, pero después de asistir a varias funciones el teatro no tiene más importancia de la que se le puede dar al mince pie[76].