Ruth
Ruth Ruth se levantó temprano y ayudó a Sally y a la señorita Benson con las labores domésticas hasta las siete de la mañana; luego vistió a Leonard y disfrutó durante algunos minutos con él hasta que llegó el momento de las oraciones y el desayuno. A las nueve debía estar en casa de los Bradshaw. Permaneció sentada en la cámara con Mary y Elizabeth mientras los maestros impartían sus lecciones de latín, escritura y aritmética; más tarde leyeron junto a ella y dieron un paseo, durante el cual las niñas se abrazaron a Ruth como a una hermana mayor. Tomó el almuerzo con sus pupilas y regresó a casa sobre las cuatro. ¡Aquella casa feliz, aquellos días de tranquilidad!
Y así, los días serenos se convirtieron en semanas, meses y años, y Ruth y Leonard crecieron y se fortalecieron hasta alcanzar la bella madurez de sus respectivas edades, y ni la más mínima sombra de decaimiento golpeaba a los viejos habitantes de la casa.