Ruth
Ruth —Hace tan sólo una hora, tenÃa tantas ilusiones… no sé exactamente lo que esperaba, pero pensaba —¡Oh, cuánto me engañaba!—, que tenÃa un corazón sincero, profundo, afectuoso y valeroso; un corazón que Dios me daba la posibilidad de conquistar. Pero ahora sé que tan sólo tiene una mente frÃa y calculadora…
Jemimah se habÃa mostrado siempre impetuosa, pero tras aquella conversación con su padre, su temperamento apasionado degeneró en un hosco comportamiento cada vez que el señor Farquhar visitaba su casa. Él sufrÃa profundamente y aunque lo intentaba, no conseguÃa liberarse de aquel amargo desconsuelo. Trató entonces de ganársela hablando de temas que le agradaban, del modo que ella preferÃa, llegando incluso a sentir un gran desprecio por sà mismo ante aquellos infructuosos esfuerzos.