Ruth
Ruth —SĂ, Leonard ha ido montado a caballo con el señor Farquhar. ¡Oh, quĂ© calor, Jemimah! ¡Si te sientas te lo contarĂ© todo, no puedo continuar caminando de este modo!
—Hoy no puedo estar sentada tranquila —dijo Jemimah, alzándose de pronto del prado sobre el que apenas se habĂa sentado. ¡CuĂ©ntame! Te puedo escuchar mientras camino.
—¡Oh! Pero yo no tengo fuerzas para gritar. Casi no puedo ni hablar de lo cansada que estoy. El señor Farquhar ha llevado a Leonard…
—Eso ya me lo has dicho —dijo Jemimah secamente.
—¡Bueno! Es que no sé qué contarte. Alguien ha cogido todas las fresas que dejamos ayer cerca de las rocas. ¡Jemimah! ¡Jemimah! —dijo Elizabeth débilmente—. Me mareo, no me encuentro bien.