Ruth
Ruth —No, no. No llega a tanto. Pero es muy laxo en cuanto a la Iglesia.
—¿Cuál es su nombre? —interpeló el señor Bradshaw, con curiosidad.
—Me debe perdonar. Pero hasta que no tenga la certeza de que está interesado en proclamarse como candidato por Eccleston, creo que es mejor que no haga mención alguna a su nombre.
El anónimo caballero, en efecto, estaba fervientemente interesado en presentarse como candidato; su nombre era Donne. Éste, mantuvo una fluida correspondencia con el señor Bradshaw durante la enfermedad del señor Ralph Cranworth y, a su muerte, estaban ya preparados para ponerse en marcha —antes incluso de que los Cranworth eligieran a quien mantuviera su puesto caliente hasta el dÃa en que su primogénito alcanzara la mayorÃa de edad, visto que ya su padre habÃa sido el representante del condado en el parlamento—. El señor Donne se alojarÃa en casa de los Bradshaw, para poder asà solicitar personalmente los votos de los electores. Fue éste el motivo por el que decidió que la residencia en el mar, a veinte millas de distancia de Eccleston, se transformara en un hospital o guarderÃa para aquellos miembros de la familia cuya presencia resultarÃa probablemente inútil —un estorbo—, durante las próximas elecciones.