Ruth
Ruth —¡Qué absurdez! No quiero que la institutriz de mis hermanas le robe el sitio a mi otra hermana. Te he dicho que vale la pena intentarlo con Farquhar. Si te pones el sombrero rosa te ayudaré y te apoyaré contra la señora Denbigh. Creo que no has puesto todo de tu parte con «nuestro miembro», como lo llama papá, cuando lo has tenido tanto tiempo en casa. En suma, preferirÃa a Farquhar como cuñado. A propósito, ¿ha llegado aquà la noticia de que Donne va a contraer matrimonio? Se lo he escuchado en la ciudad, poco antes de partir, a un hombre que tiene mucha credibilidad. La séptima hija de un tal sir Thomas Campbell: una muchacha sin un penique; el padre se ha arruinado con los juegos de azar y se ha visto obligado a vivir en el extranjero. Pero Donne no es un hombre al que le frenen los obstáculos, una vez que se ha fijado un objetivo. Ha sido amor a primera vista, dicen. Creo que hace un mes ni siquiera sabÃa de su existencia.
—¡No! No sabÃamos nada —respondió Jemimah—. ¡Papa se alegrará de la noticia; cuéntaselo! —continuó mientras dejaba la habitación buscando soledad para calmar su habitual agitación cada vez que escuchaba los nombres del señor Farquhar y Ruth en la misma conversación.