Ruth
Ruth —Si me lo permite, le haré llegar mi Times. Normalmente termino de leerlo antes del mediodÃa, e inmediatamente después va directo a la papelera. Me gustarÃa que lo disfrutara usted.
—Le estarÃa muy agradecido. Pero no se tome la molestia de mandármelo: Leonard se encargará de ir a buscarlo.
—¿Cómo está Leonard? —preguntó el señor Farquhar, tratando de aparentar indiferencia; pero una mirada seria e inquisitoria ensombreció sus ojos mientras esperaba la respuesta del señor Benson—. Hace tiempo que no lo veo.
—No —respondió el señor Benson con una expresión de dolor en su rostro aunque se esforzó por hablar con su tono habitual.
—Leonard no se encuentra con fuerzas, tenemos dificultad para convencerlo de que salga fuera de casa.
Se hizo el silencio por uno o dos minutos, durante los cuales el señor Farquhar tuvo que reprimir un suspiro espontáneo. Pero recuperándose repentinamente con la firme decisión de cambiar de argumento, dijo:
—Encontrará también un detallado informe de la denuncia sobre la conducta de sir Thomas Campbell en Baden. Ha resultado ser un gran farsante, a pesar de su rango de barón. Imagino que la prensa está feliz de aferrarse a cualquier cosa en estos momentos.